Como son en realidad los asesinos que matan en España

Como son en realidad los asesinos que matan en España

En las películas y en las series de televisión, los asesinos en serie son seres dotados de una inteligencia superior, soberbios y manipuladores que firman sus crímenes de  manera sofisticada, siguiendo un orden y una planificación específica.

Sin embargo, la realidad es mucho más banal, triste y estúpida.

Los asesinos en serie que actúan en España matan a sus víctimas para satisfacer sus necesidades de poder y dominación. En su vida cotidiana, en su día a día son personas que se sienten mal y que se sienten rechazados por los demás. Es habitual que padezcan síntomas depresivos, por eso los asesinatos les permiten elevar su autoestima y sentir un poder absoluto sobre la vida de otro ser humano.

La mayoría de ellos tienen un coeficiente intelectual de lo más normal. Su narcisismo y su incapacidad para soportar la más mínima frustración les impide disfrutar de sus habilidades y facultades intelectuales.

No es sencillo identificarles pues intentan pasar desapercibidos y mezclarse entre la multitud. Eligen libremente a víctimas débiles (ancianos, niños, mujeres solteras) o en riesgo de exclusión (prostitutas, personas sin hogar, etc.)

La firma que dejan es su propia forma de matar, la cual está siempre directamente relacionada con su fantasía (estrangulamiento, apuñalamiento, violación, etc.), así como en lo que  hacen antes y después del asesinato (seguir a la víctima, atacarla, robar objetos personales, etc.).

Son conscientes del alcance de sus acciones y no sienten remordimiento ya que carecen de empatía. A los ojos de estos asesinos, la víctima no es nada, a lo sumo un objeto destinado a satisfacer sus fantasías de poder. Lo que les importa no es tanto el hecho de matar, sino la degradación, la humillación, el terror y el control que ejercen sobre sus víctimas.

En su mayor parte, saben que matar es malo, pero piensan que la culpa es de la sociedad que les empuja a actuar de esa manera. Son personas cobardes y mentirosas y una vez que son detenidos lo confiesan todo.

Son empleados, trabajadores,  jefes, estudiantes, ex militares, casados, solteros, padres con hijos. Algunos son seductores y se muestran frente a los demás como personas sensatas y bien intencionadas.

En el interior de estas personas no hay nada. Están vacíos. No hay nada intelectual, nada excepcional. Simplemente  son despreciables, banales, viles y repugnantes. Los asesinos en serie usan la máscara del vecino de al lado, no la del hombre del saco. De ahí que sean personajes tan aterradores.

Insignia Online

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